¿Conviene sumarse a la euforia de la Web 2.0?
Hoy día hay cientos sino miles de sitios que intentan ser Web 2.0. Toooodo el mundo quiere serlo, pocos lo logran. Por qué tenemos esta obsesión con este tema? Conviene pasar nuestro sitio a algo más social o no hace falta la pena?
Web 2.0 fue un término que creó Tim O’Reilly en el 2004. Básicamente trata de un sitio que permite estar en contacto con otros usuarios y su crecimiento funciona gracias a los mismos ya sea por medio de la generación de contenido, comentarios u otras formas.
Hace unos meses vi una película cuyo nombre sinceramente no recuerdo en este momento de un flaco que trabajaba en una agencia de publicidad. En una, le viene un cliente de gel para el pelo. El tipo estaba super entusiasmado con su producto. Decía “quiero carteles, afiches, quiero convertirme en viral”. Por si no quedó claro: VENDÍA GEL.
Ojo, no me malinterpreten. No estoy diciendo que no se puede volver viral un gel para el pelo. Muchos sitios lo están logrando como Will it Blend? o Quilmes Verano. La cosa es encontrar la forma de transmitir correctamente una idea al público adecuado. Algunas veces, ese público sencillamente no es el de Internet, aunque la mayoría de las veces sí lo es.
Para nada estoy escribiendo esto para desanimar. Personalmente creo que se puede vender cualquier producto si se es creativo. Puede que no tenga muchas visitas ya que es algo muy de nicho, pero si es un tema tan específico el que tocás puede que sea más fácil que te conviertas en el líder go-to-guy de tu rubro en la Web.
Así que a darle duro y a se creativo. Hacete la pregunta, ¿conviene sumarse a la euforia de la Web 2.0? Si hace falta, dale para adelante. Sino, no. Pero no importa tanto eso sino en que tengas constancia de contenidos y paciencia. Todo lo demás viene “solo”.
Posteado en E-Marketing |

Febrero 14th, 2009 at 7:23 am
A ver si somos claros: la campaña de Quilmes es excelente, pero no vende cerveza. No tomo Quilmes hace años y no voy a tomar.
Qué quiero decir? Que la viralidad a veces no genera identificación con la marca y no sirve.
Entonces, la verdad de la milanga -como siempre- no es el medio, sino el mensaje.